“No enamorarse del documental y estar abierto a correcciones y recortes sirve para enriquecer la obra”, destacó Latorre haciendo referencia a que usualmente los directores cometen el error de no querer cambiar nada de su contenido por el simple hecho que se “encaprichan” con el proyecto y no dejan que nadie los corrija o ayude.
“Hay que mostrarle a gente no involucrada en el documental para que opine”, recomendó el diseñador, porque a la hora de editar y hacer las correcciones finales del documental es mejor mostrar el contenido a personas ajenas al proyecto pero con experiencia en el rubro para que den un punto de vista diferente al del equipo de producción y así tener un producto final mejorado.
A la hora de buscar recursos para la producción, Latorre señaló: “es una buena idea presentarles un proyecto a diferentes sponsors, para que donen dinero. Así ellos se beneficiarían apareciendo en los créditos o en el documental mismo, según la donación que hagan”.
Texto: Juan Pablo Serrano
Foto: Santiago Quiña
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